viernes, 7 de septiembre de 2007

Nicky, la viajera

Explorar nuevos lugares, oler nuevos árboles, pasar horas con la nariz enterrada en el pasto de la entrada de mi casa para conocer a todos los perros que pasan por ahí (algunos bastante guapos), recorrer el camino desde la puerta hasta el ficus que el abuelo plantó para que hiciera sombra, acompañar a Coco a la escuela y regresar caminando, trepar una barda que me queda en el camino y hacer que mi humana me cargue donde los perros grandes me intimidan son pequeños detalles que agradezco día con día, pero viajar por la campiña morelense, con rumbo de mi pueblo natal, en un camión, de los verdes, en la ventanilla, contemplando el panorama, ha sido una de las experiencias más geniales de mi perruna vida.
Visitamos Tlaquiltenango, por alguna razón que desconozco (a veces mis humanas me llevan a lugares muy interesantes, otros increíblemente aburridos), comí pistaches y helado. Nos la pasamos muy bien.

viernes, 24 de agosto de 2007

Mi primera amiga.



Hace ya un año, cuando mi mamá de la mañana tenia menos cosas que hacer y maestros menos hojaldras me llevaba a su escuela, ahí fue donde conocí a mi primer amiga, su humana le decía Muñeca, pero sólo respondía cuando le decía Mugrosa, recuerdo que ese día corrimos como loquitas.

miércoles, 8 de agosto de 2007

Mis primeros pasos



No hace mucho llegué a mi casa. Nací un nueve de agosto y aquí llegué el nueve de septiembre. Apenas medía unos 12 centímetros y me aterraba un gigantesco escalón de tres centímetros de altura.

Di mis primeros ladridos cuando tenía unos cuatro meses.. o algo así, no lo recuerdo muy bien, era una bebé. Pero creo que mis humanas se conmovieron bastante..

Esta es una de las primeras fotos que me tomaron en mi nueva casa...

C'est la Nick



Permíteme presentarme, mi nombre es Nicky. Mis humanas me llaman con al menos otros quince nombres, de entre los que recuerdo algunos pero sería políticamente incorrecto mencionarlos. Ninguno es ofensivo, pero de verdad no creo que se sientan felices los que pudieran resultar aludidos.


Mi mamá es una chihuahua que tuvo a bien conocer a un apuesto pug hace unos dos años, en la pintoresca localidad de Coatlán del Río, Morelos. Y según cuentan los más grandes, desde pequeña he sido un auténtico desmadre.

Hoy me animé a escribirte unas cuantas letras, porque tal vez te habrás preguntado, como mis humanas lo hacen a cada rato "¿qué se sentirá ser perro?". Francamente no tengo la menor idea, porque yo soy una hermosa cachorrita que vive feliz entre sus humanas, pero tal vez sirva como un mero atisbo esto que escribo simplemente porque se me dio la gana.